Con
el Port Vell, La Barceloneta,
la adecuación de las Playas y la construcción del Port
Olímpic, han permitido a la ciudad abrir sus puertas al
azul Mediterráneo.
La Rambla ya no se acaba en Colom
como antes, sino que por una pasarela de madera, la Rambla de Mar,
se llega hasta el Moll d'Espanya (Port Vell),
que desde 1995 contiene una oferta lúdica excepcional, el Imax,
con sus pantallas de cine (Imax, 3D y Omnimax), el Aquari,
el más grande de Europa y el centro comercial Maremagnum
con su oferta en tiendas, restaurantes, bares musicales, terrazas
y ambiente nocturno. |
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La
pasarela se desliza lateralmente cada vez que un velero tiene que
entrar o salir del puerto, un curioso espectáculo. Allí están las
famosas Golondrinas para dar una vuelta hasta el rompeolas o Port
Olímpic.
Luego,
se puede continuar por el Moll de la Fusta
y sus terrazas hasta el Palau de Mar,
rodeado de apetitosos restaurantes. De allí, dos posibilidades,
o bien es la hora de comer y os decantáis por seguir la costa y
llegar hasta la Barceloneta
a comer marisco, o bien seguís recto hasta la Estació
de França, de 1929 restaurada y el Parc
de la Ciutadella, donde se hallan el Parlament
de Catalunya, algunas estatuas y pabellones de la exposición
universal de 1888, que hoy en día albergan diferentes museos.
En
el mismo parque, se encuentra el Zoológico,
donde se puede ver a Copito de Nieve, el único gorila albino del
mundo. Saliendo del parque y siguiendo en la misma dirección, se
llega al barrio más nuevo de Barcelona, Nova
Icària, donde se ubicó la Villa
Olímpica, a escasos metros del mismo Port
Olímpic. La oferta de la zona es sin duda las terrazas
y restaurantes, así como las playas en verano.
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