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Situación
Situada
en el nordeste peninsular, separada de Francia por los Pirineos al Norte,
limita con el mar Mediterráneo al Este, y las comunidades autónomas de
Aragón y Valencia al Oeste y al Sur respectivamente, Catalunya es una
nación de 32.000 Km2 y 6 millones de habitantes. Con un clima eminentemente
mediterráneo que le ofrece una temperatura media anual de 15,6° C, 9,9°
C en invierno y 23,5° C en verano.
Barcino
La
historia de Barcelona es inseparable de la de Catalunya. No obstante,
mientras que la historia de Catalunya como entidad nacional empieza alrededor
del siglo IX, tenemos noticias arqueológicas de una Barcelona anterior.
Durante
los siglos IV, III y II a.C. las colinas que se encuentran en el llamado
Pla de Barcelona, -comprendido entre el mar Mediterráneo, los ríos Besòs
y Llobregat y la sierra de Collserola-, eran ocupadas por pequeños poblados.
El
Barcelonés estaba ocupado por los layetanos. En época del emperador Augusto,
se funda la colonia romana de Julia Augusta Favencia Paterna Barcino,
pasando a pertenecer dicho territorio a la Hispania Citerior, cuya capital
era Tarraco (Tarragona en la actualidad). Hoy en día todavía se pueden
apreciar numerosos vestigios de la antigua colonia romana como son ciertos
fragmentos de la muralla que circunvalaba la ciudad, el templo de Augusto,
la necrópolis, así como restos de estructuras que se pueden observar en
el subsuelo del museo d'Història de la Ciutat.
En
el siglo V, la colonia romana de Barcino, así como toda la Hispania y
Galia romanas, son invadidas por los visigodos venidos del norte de Europa,
los cuales confieren el título capitalino, a la actual ciudad de Toledo,
provocando un período de declive para la ciudad de Barcelona.
Fue
invadida por los musulmanes en el siglo VIII, sin que su estancia en la
ciudad tuviese importantes repercusiones. Posteriormente, la ciudad es
conquistada por los francos (801), al mando de Luis el Piadoso, pasando
a formar parte de la marca meridional del imperio, la llamada "Marca Hispánica".
Dividido este territorio en condados, será Borrell II (950-992) quien
separará éste, de facto, del imperio franco, pasando como consecuencia
Barcelona, a ser la capital de un estado independiente el año 988.
Reino
de Aragón
Unida
Catalunya por el matrimonio de Ramón Berenguer IV con Petronila al reino
de Aragón, empieza un período expansivo hacia el norte, conquistando los
territorios del actual sur de Francia.
Con
Jaume I El Conquistador (1213-1276) se varía la orientación expansiva
dirigiéndose hacia el Mediterráneo, conquistando la isla de Mallorca,
Ibiza y los territorios del reino de Valencia; Barcelona también se expansiona
construyéndose una segunda muralla.
Muerto
en el año 1410 sin descendencia Martín El Humano y reunidos en Caspe (1412),
los compromisarios destinados a nombrar un sucesor, éstos eligen como
nuevo rey a Fernando, con lo cual se cambia la dinastía reinante hasta
entonces, pasando ésta a la casa de los Trastamara, de origen castellano.
Durante
el período siguiente, la ciudad toma cuerpo jurídico-administrativo, creando
sus cuerpos de autogobierno como La Generalitat. Con la subida al trono
de Fernando II (1479-1516), y al casarse éste con Isabel de Castilla,
la Corona de Aragón - así era llamada la unión de las coronas de Catalunya,
Aragón, Valencia y Mallorca - se une a la casa de Castilla y Barcelona
deja de ser sede de la monarquía. Además, el descubrimiento de América
provoca el desvío de los intereses económicos de la Corona del mar Mediterráneo
al Atlántico, lo que provoca el estancamiento y posterior decadencia de
la Corona de Aragón y por consiguiente de la ciudad de Barcelona.
Durante
el período en que reinó la casa de Austria, los reyes vivieron alejados
de Barcelona.
S.XVIII
En
el año 1702 al morir Carlos II sin descendencia, se plantea un problema
de sucesión dinástica; Catalunya apoyará al Archiduque Carlos de Austria
mientras que el resto de España se pondrá a favor de Felipe de Anjou,
pretendiente francés al trono español, lo que supone el enfrentamiento
entre los dos territorios. Vencedor el rey Felipe en 1714, son abolidas
las instituciones catalanas y barcelonesas, pasando, Catalunya, a depender
política y administrativamente de las leyes de Castilla. Barcelona queda
reducida a una vida provinciana.
No obstante,
el siglo XVIII fue un período de crecimiento demográfico y económico;
A finales del siglo, la población de Barcelona se había triplicado, surgiendo
una base industrial que propiciará el cambio físico de la ciudad. Ya en
el siglo XIX, derribadas las murallas que la oprimían, Barcelona recobra
la capitalidad del Principado, título que consolida la Exposición Universal
de 1888, impulsada por una burguesía emprendedora y con un fuerte arraigo
en la ciudad. A finales de siglo Barcelona vive un período de agitación
política con períodos hegemónicos del anarquismo y luchas fratricidas
por el poder.
La reanudación
de la guerra con Marruecos y el sistema de reclutamiento empleado provocan
una huelga general con la consiguiente insurrección popular, suceso que
quedará en los anales de la historia con el nombre de "Setmana Trágica",
saldada con una fuerte represión por parte del ejército apoyado por la
burguesía.
Primo
de Ribera
En 1923 se
abre un período de dictadura para España y por consiguiente para Catalunya,
tras el fracaso de la llamada Mancomunidad Catalana, embrión de un gobierno
autónomo. La subida al poder del dictador Primo de Ribera apoyado por
la burguesía, no sólo supone un duro golpe para el movimiento obrero,
sino que también para lo que representaba el catalanismo político y cultural.
Con la Exposición
Internacional de 1929, la emigración masiva hacia la ciudad lleva a la
puesta en marcha del "Pla Cerdà" (aprobado e iniciado a mediados del siglo
XIX), y, se agregan a Barcelona las poblaciones próximas que irán perdiendo
paulatinamente su independencia en favor de la ciudad.
II
República
Con la caída
de Primo de Ribera en 1931 y la instauración en Catalunya de la 1ª República
Catalana, con Lluís Companys como presidente, el Principado vuelve a ganar
su autonomía.
En España,
se instaura también la República; sin embargo, la recesión económica,
la inestabilidad política y la debilidad del gobierno, ayudan a reforzar
ideologías extremas que provocan en 1936 la rebelión militar al frente
del general Francisco Franco, empezando así una guerra civil, extremadamente
sangrienta, en la que Catalunya tomó partido por la legalidad republicana
vigente.
Con la caída
de Barcelona y Madrid en 1939, termina la Guerra civil y, vencidos los
partidarios de la República, se inicia para Catalunya un período en el
que se prohibe todas las manifestaciones de identidad catalana.
Dictadura
de Franco
La política
dictatorial del general Franco llevó a España y por consiguiente a Catalunya
a un período de aislamiento, lejos del desarrollo económico, social y
cultural que experimentaron el resto de países desarrollados o en vías
de desarrollo.
En los años
60 y 70, se produce, en parte por la impuesta estabilidad política, cierto
auge económico y una tímida apertura al exterior, de lo que sale beneficiada
especialmente Catalunya, que verá aumentar sus capacidades económicas
y bienestar social.
Democracia
Muerto el
general Franco en 1975, es proclamado rey de España Juan Carlos I de Borbón
el cual, junto con sectores aperturistas del régimen anterior, así como
con los partidos democráticos, muchos de los cuales habían vivido hasta
el momento en la clandestinidad, crean el embrión de lo que en 1977 se
convierte en las primeras elecciones democráticas. Ese mismo año en el
mes de Octubre vuelve a Catalunya Josep Tarradellas, último presidente
de la Generalitat antes de la guerra civil, lo que supone el resurgimiento
de las ideas nacionalistas y autonómicas de la mayoría de catalanes, plasmándose
en el año 1979 en el nuevo Estatuto de Autonomía de la comunidad catalana.
En 1980 se
celebran las primeras elecciones autonómicas en la comunidad catalana,
venciendo la unión de dos partidos nacionalistas de carácter liberal -
Convergència Democràtica de Catalunya y Unió Democràtica de Catalunya
-, cuyo papel es de suma importancia en el juego político del gobierno
de España al ser uno de los partidos "bisagra" en la mayoría de los gobiernos
de la nación.
Durante este
período de tiempo, Barcelona no deja de desarrollarse a todos los niveles,
culminando y dando fe de este desarrollo la celebración de los Juegos
Olímpicos en el año 1992, con Pasqual Maragall al frente de la alcaldía,
lo que supone una inyección a la ciudad en todos sus aspectos y muy en
especial a lo que urbanísticamente se refiere.
Así, Barcelona
se ha convertido a finales del siglo XX en una de las ciudades europeas
con más dinamismo y atractivo tanto para sus gentes como para los visitantes
de todas las partes del mundo, que llegan atraídos por su arquitectura,
sus manifestaciones culturales, sus playas y por supuesto, su gente. ¡Muy
buena estancia!
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